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Herederos de Still

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Pero he aquí que a algunos se les ocurrió la idea peregrina de traducir esos textos y ponerlos al alcance de todos. De repente resulta que, ¡Still y Sutherland devinieron en bien embarazosos! En especial, se les reprocha el estar obsoletos, anticuados, el haberse volcado demasiado en lo esotérico y lo espiritual. Total, que nuestros Ancestros no son presentables. Como se dice oficialmente, desentonan. Hablando claro, nos chocan, causan mala impresión.

Hay que decir que Still no fue un hombre razonable, tampoco. Para empezar, en sus escritos, con no menos de 300 evocaciones a Dios y a lo divino en su Autobiografía. Además, parece que haya hecho adrede el ir a escudriñar en todos los ámbitos posibles e imaginables, con preferencia, en los menos recomendables: frenología, magnetismo, espiritismo, etc.[2] Algunos afirman incluso que era francmasón[3]. Hay que decir que llamar al Creador, el Gran Arquitecto, es un poco llamativo. Incluso los hay que pretenden que fuese acupuntor[4]. Dios gracias, en su época, Moon y Hubbard no habían nacido, si no, habría sido bien capaz de meter las narices en la iglesia de la Unificación[5] y en la Cienciología[6]

Sutherland no le va a la zaga: también él menciona a menudo la Biblia y el Creador. Además, inventa unas cosas imposibles como la «luz líquida», o habla de «transmutación», de «Aliento de Vida». Hoy en día, ¿qué queréis que hagamos con eso? El más presentable sigue siendo Littlejohn - en sus escritos, en todo caso (según me han dicho, John Wernham tuvo cuidado en que fuese así).

Es verdad que nuestros detractores no se andan con chiquitas, tal es el caso del psiquiatra Jean-Marie Abgrall, quien, en su libro Les Charlatans de la santé[7], clasifica la mayoría de las prácticas no oficiales y, por tanto, a la osteopatía, como las «pata-medicinas» - término escogido como alternativo para charlatanería - y no titubea en tratar a los pacientes que recurren a ellas como «gogos extáticos»[8]. Visto el número de personas que utilizan dichas prácticas, esto tiende hacia la pretensión de que el mundo está verdaderamente poblado de chiflados. Por suerte, los psiquiatras están ahí…

Frente a una arrogancia semejante, es, evidentemente, tentador jugar en «perfil bajo» y, sobre todo, no decir nada o mostrar lo que podría irritar a la autoridad. Es lo que hacen nuestras asociaciones socio-profesionales en sus folletos de presentación de la osteopatía. La mayoría de las veces, el origen de la osteopatía no se evoca, tampoco lo son, claro está, Still, Sutherland, o Littlejohn. ¿Y qué podemos decir de las escuelas que presuntamente enseñan la osteopatía? A estudiantes de final de ciclo, durante seminarios de post-grado, les pregunto: « ¿Quién ha leído Autobiografía? », ¿Quién ha leído Filosofía de la osteopatía?», ¿Quién conoce la historia de Sutherland?». Estoy aterrado al ver las pocas manos que se levantan, siquiera se levanta alguna…

¿Por qué los osteópatas tratan desesperadamente de cortarse de sus raíces, por el motivo más o menos confesable (más bien menos que más) de que éstas no son presentables? ¿Nos hemos hecho, pues, tan pequeños, que ya no somos capaces de discernir la grandeza de nuestros maestros, hasta el punto de tener vergüenza de ellos y de no osar ya el evocarlos, de ignorarlos, de ni tan solo atrevernos ya a decir quiénes somos y sobre qué fundamentamos nuestra práctica? Sin embargo, al examinar la manera en la que actuaron aquellos Ancianos, nos percatamos de que su comportamiento fue bien otro: osaron afirmar lo que eran y lo que pensaban, sin aceptar nunca concesión alguna en relación a lo que estimaban esencial: su filosofía. ¿Hay otra manera de existir que aquella en la que uno es verdaderamente? Eso se llama integridad, y debéis tomar buena nota de que no he escrito «integrismo». Es más, ¿qué tenemos para oponer a nuestros detractores, si no es la filosofía que procura el fundamento de la osteopatía?

Los osteópatas desperdician un tiempo y una energía considerables en no ser lo que son y en parecer lo que no son. Al evocar este problema, una frase de Still me viene al recuerdo:

«No tengáis miedo de los enemigos que han atacado cada progreso que hemos acometido. No pueden dañarnos, sus golpes no son más que bendiciones enmascaradas. Nuestro mayor peligro, el único que, de hecho, puede amenazar el futuro de la osteopatía, reside en los errores de aquellos que pretenden ser nuestros amigos»[9].

Citaciones de Still

  • still03

    No podemos hacer más que cuidar de las leyes de la vida que la naturaleza brindó al hombre y confiar con ellas.
    (Philosophie de l'ostéopathie – Filosofía de la osteopatía, 2003, p. 126)

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